Presenciamos la pérdida de valores culturales que sostienen paz. Esto ocurre de manera tan cotidiana que no solo lo hemos normalizado, sino que ante el vacío generado ha sido fácil tergiversar lo que llegamos a entender como paz, reduciéndolo a una connotación pasiva que refiere la ausencia de conflictos y guerras.
Esta pérdida si está bien nombrada, y habemos quienes consideramos que hay que actuar para rescatar lo mejor de lo que socialmente hemos elegido que se destruya. Aunque aún no nos hemos hecho responsables de este asesinato cultural.
Por eso es necesario actuar con toda la esperanza posible.
Ya Jesucristo aclaró que es desde lo que nos ocurre en el interior, en el corazón, que se conflictúa nuestra vida individual y socialmente. Esta bien recordar esto que Él dijo:
»¿Por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? »¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Déjame sacarte la mota del ojo”, cuando la viga está en tu ojo?»¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano.
Esta fuerte llamada de atención, me permite recordar un principio comunicado hace casi 2000 años, en la metáfora: «Saca primero la viga de tu ojo». Esto, hacernos responsables de nuestros conflictos, es un reto que no se logra con una simple conversación, no cuando nos encontramos en medio de una debacle cultural global. Más aún si localmente se arrastra el peso de una interacción social en la que ha predominado el desprecio, la desigualdad y discriminación con matices étnicos. Sí, acabo de hacer referencia a detalles que los jóvenes convocados por la asociación Qachuu Aloom han enfrentado durante el proceso piloto de «Circulos de Paz».
No fue solo por su condición de jóvenes que se les dificultaba mirar el otro lado del conflicto. Es decir, a la otra parte en un conflicto. Por ello fueron necesarias casi dos jornadas para profundizar con ellos respecto a la importancia de gestionar emociones. Por supuesto que los conflictos de interés giraron entorno a la interacción hombre-mujer, las relaciones de pareja y con los padres. ¡Vaya oportunidad para aprender a resolver conflictos!

Tuve como una gran sorpresa que estuvieron totalmente abiertos a hacerse responsables de sus emociones y su elección de resolver conflictos.
Es curioso cómo la adecuación de las expresiones teatrales y musicales se convirtió en una acción pedagógica muy efectiva. Y es que dentro del proceso piloto estan incluidos temas alrededor del uso adecuado del diálogo, la elección del perdón, la mediación y negociación pacíficas; y todas estas acciones tienen un molde cultural expresado en el arte de consumo popular. Haber guiado la reflexión no solo a señalar este asunto, sino a involucrar a los participantes a reconocerlo directamente y tomarse la libertad de transformarlo para expresar sus propios deseos de vivir en paz, permitió introducirlos a nuevos conceptos. Así fue como pudieron aplicar inicialmente la escucha activa, el diálogo estructurado y la comunicación asertiva.
Existe una sensibilidad que puede aprovecharse para construir paz. Esta de lo que requiere es de espacios seguros y confiables como «Circulos de Paz». Los jóvenes están ya tomando decisiones sobre sus conflictos personales y sociales, algunos incluso con consecuencias que les obligan a responsabilizarse de otros. Desde escenarios con carácter religioso se les imponen modelos morales que corresponden a todo el cúmulo cultural que se encuentra en debacle y destrucción. Se suma el que la generación que los precede se encuentra sosteniendo la economía tan compleja en la que estamos actualmente. Este «abandono» social genera un vacío en el que la vulnerabilidad puede manipular la sensibilidad con la que se encuentran.

Durante las actividades de respuesta a conflictos guiados y dramatizados, sobresalió la disposición a hablar de lo que sentían abiertamente. Pude ayudarles a reconocer los conceptos y expresiones corporales relacionadas a la alegría, la tristeza, el miedo y la ira. Haber simplificado esto para aprender sobre gestión emocional les abrió la posibilidad de avanzar del lenguaje culturalmente matizado, a utilizar oraciones completas para transmitir lo que sentían. El espacio seguro les permitió hacerlo sin temores. ¡Una experiencia gratificante!
El proceso piloto concluye con información útil para continuar. Por lo que habrá que esperar por más aliados locales que se adhieran. Esto podrá permitir que Circulos de Paz genere una red de apoyo y colaboración que permita en los años venideros formar en mediación y negociación no violenta a jóvenes responsables de sí mismos que sirven a los demás.

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